Hay dos argentinas…
¿Realmente es negocio trabajar..?.
Una historia joven. Un extenso país con un abanico de riquezas en suelo, clima, espacio, gente donde el lamento parece ser una constante.
Una característica en la forma de vida.
Porque ponerle el hombro a la producción día a día es como afrontar las fuerzas y la furia de las sanguijuelas…
Mientras unos sufren por necesidades básicas y se ven sujetos a magras posibilidades de sustentación, otros ensobran millones con la pasión de multitudes.
Mientras unos parecen haber descubierto la forma del buen vivir en la industria política, donde ciertos privilegios permiten un estándar de vida muy relajado.
La imagen satelital de los suelos parece seguir siendo muy productiva.
Pero la pregunta del millón es ¿Para quién?, ¿para las explotaciones Hidrocarburifera? ¿Para el campo ¿qué campo?
¿El grande o el chico? porque del chico poco se comenta.
¿Acaso inconscientemente estamos esperando saber qué se siente con la ausencia del alimento básico o del agua?
Parecen dos argentinas, ¿no cree usted?
Una la del esfuerzo. Del trabajo (de unos pocos) que sirve para mantener el bienestar de unos cuantos. No se toma conciencia de lo efímero de la vida misma. La que se sustenta con agua, alimentos y buenos sentimientos. El resto es solo adorno del que nos van a despojar si seguimos creyéndonos “lo más”.
por Gladis R. García
















