Las casas de piedra volcánica de Don Manuel Espina Villa

“Antes era todo a pulmón”, dice Mirta Espina
Rio Gallegos Santa Cruz
Mi abuelo, Don Manuel Espina Villa
Villa era asturiano. Vino en los años veinte de España. Un viaje de dos meses en barco y lo único que traía consigo en el Bolsillo era una cigarrera, según sabemos todos en la familia,
Dejando en la` Madre Patria´, a su esposa y a sus hijos.
Llegó y se fue a trabajar al campo donde se desempeñó como constructor, aunque su profesión era otra; el oficio lo heredaba de su padre; Quién había sido herrero en Asturias (España).
…”Sabía trabajar muy bien las piedras, obras que podemos aún hoy apreciar en nuestra ciudad de Rio Gallegos (aquí en Santa Cruz), las casas de calle Rivadavia casi libertad. Esas ubicadas en el centro de la ciudad son algunas de las construcciones que él hizo con piedras volcánicas que debe haber sido traído desde la zona de Monte Aymond, supongo, comenta Mirta (su nieta), por cuanto son pedazos de piedras volcánicas.
“Con esa piedra se construyó la Planta de LU 12. Acá, en Río Gallegos construyó, entre otras casas, la de Berón, por ejemplo, Sobre calle Zapiola tiene algo de ese material. También trabajó en la Estancia “La Paz” de los Segovia, donde construyó la casa completa”.
“Además; es probable que esas viviendas espectaculares en la Estancia de Don Díaz, casi llegando a El Chalten, las haya construido él., Realmente me gustaría conocer las estancias en las que trabajó y cuáles son las treinta casas que hizo acá (comenta su nieta con cierta nostalgia)…
“Este tipo de piedras son llamativas y el oficio que realizaba “el viejo”, era algo casi artesanal “un trabajo de negros,” como solía decir mí papá, quien contaba en sus relatos de las vivencias junto a su padre (mi abuelo).
La familia de Don Espina, estaba constituida por¸ mi abuela y seis hijos entre los cuales estaba mi papá que nació aquí en Río Gallegos, En el año 1938 y falleció hace unos años. Empero, volviendo a los días de ‘Mí abuelo” y según contaban mis tíos tardó dos años para juntar la plata e ir a buscar la abuela y a sus hijos.
Un viaje que por aquellos días eran dos meses en barco (como dije antes) y cinco meses desde Buenos Aires acá.
¿Cómo y de qué forma trabajaba la piedra para armar una pared?
Según contaba papá; él abuelo construía los cajones de madera, colocaba las piedras adentro, le agregaba mezcla de cemento en proporciones que desconozco y después con la cuchara le iba dando forma al cemento.
Por el lado de adentro le metía ladrillos, después que sacaba la madera y le adosaba una pared de ladrillos.
Por eso las paredes tienen cuarenta y cinco centímetros de ancho, y originalmente fueron preparadas para doble vidrio.
Los pisos de madera, de pinotéa; allí también hay un detalle importante; el espacio que se dejaba entre el piso y la tierra.