La cuestión va más allá de un pene…

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Por: Gladis R. Garcia Directora

Han pasado 15 años de la aprobación de la ley de “Educación Sexual Integral” y que ha sido de un gran avance, tema que quedó allá lejos y hace tiempo en manos de la  docencia  la implementación de la Educación sexual integral (ESI) en las escuelas. Los métodos anticonceptivos que se están promocionando hoy en día evidentemente no son suficientes, todo surge a partir de la viralización que se generó por la compra de miles de penes de madera para  realizar campañas de educación sexual integral, algo que  no hizo más que confirmar  el tabú que sigue siendo el sexo y la necesidad de  debatir  sobre derechos y conocimientos  en materia de educación sexual y procreación; en la escuela, en la familia,  en la sociedad toda

La compra de penes pulidos de madera, como material  ilustrativo y de enseñanza está muy bien, porque incitan al uso del preservativo masculino. Sin embargo, hoy en día sabemos que uno de los mayores problemas en las relaciones sexuales es  que el hombre no quiere usar preservativo porque le aprieta, porque le incomoda, porque siente menos. Entonces frecuentemente es el hombre quien incita a la mujer a la  no utilización del preservativo.

Me pregunto porque no enseñan  sobre el uso y la aplicación  del preservativo femenino, en donde es la mujer quien tiene la decisión  de elegir, o no, utilizar el  método de profilaxis que más le convenga.  

Entonces se habla exclusivamente en recurrir a pastillitas anticonceptivas, más la utilización de  un montón de métodos  que no evitan  las enfermedades de transmisión sexual, y ¿donde están los preservativos femeninos que desligan la decisión del hombre de utilizar  un método de barrera que evite  el embarazo y la  transmisión de enfermedades?, porque la educación solamente se centra en que la decisión sea del hombre.

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