28 febrero 2024

¿Cómo competir con el tiempo?…

Un desafío inescrupuloso en el cual bien sabido es que toda batalla, todo intento, si no ronda la coherencia, estará sin dudas perdido de antemano.

O tal vez no, si elegimos el carril de los tranquilos meditando mientras vamos, sobre las ventajas de manejar en esta vida despacio, sin prisa pero sin pausas.

No vale preguntarse si está todo permitido, porque siempre hay alguno que por tener inmunidad trepa el muro, atrasa el reloj y llega primero a la línea, aunque… al lógralo no sepa qué hacer con el cartel de bienvenida.

¿Cómo competir con el tiempo?

Ese tiempo que no respeta ni contempla necesidad mundana.

¿Qué es lo que no se entendió? Es necio creer que no somos parte de un sistema, donde la vida se cotiza por millones según las formas en las que hayamos competido.

No tiene caso, entonces, lidiar con el tiempo. Mejor es preocuparse por el tipo de huellas que vamos dejando en el sendero. Porque nada en este mundo garantiza que no volvamos a encontrarlas de regreso en el mismo camino, y en esta competencia,  será el tiempo quien despiadadamente arremeta nuestros bríos.

Por Gladis R. García / Periodista y Directora