“Camino a Puerto Coyle”

Fue en un día soleado del mes de febrero [. y sin el típico viento patagónico] Mientras transitábamos por la ruta Nacional no 3 con destino a Rio Gallegos, que llegando al paraje de “Le Marchand” vino a nuestra memoria la historia de vida que nos contara (allá por el 2010) la señora Rosa Godoy de Muñoz. Dichos, anécdotas del día a día de Don Benito y Doña Rosa durante sus años de pobladores de la vecindad de Puerto Coy [ó Coyle].

¡No lo dudamos!, era un compromiso pendiente con Doña Rosa. Salimos de la Ruta 3 y tomamos por un camino consolidado de ripio rumbo a la costa. un paisaje tan bello como agreste poblado por de Guanacos, ovejas, liebres, zorros, zorrinos, avestruces que se apartan raudamente de la huella ante la polvareda que levanta nuestro móvil. Nos detuvimos un momento a mitad de camino para observar y fotografiar de cerca los vestigios de lo que: alguna vez fue un hotel, ó el casco de una estancia habilitado como tal. Más adelante a la orilla del camino nos encontramos con, el homenaje a “los Chalchaleros” que custodia la tumba de Aldo Saravia, Músicos y cantores que en el año 1961 iban rumbo a Rio Gallegos a inaugurar la estación de Radio Nacional [Hoy LU14 Radio Rio Gallegos], y en un accidente del auto en que viajaban pierde la vida el fundador del conjunto Don Aldo Saravia. Referencia geográfica que se conoce como “el paraje de los Chalchaleros” … Finalmente llegamos a la costa. Fin del camino. Al bajar del auto, se desplego ante nuestra vista un paisaje costero… ¡bellísimo!

Allí estaban las huellas. Los vestigios de un pueblito construido por la necesidad de un puerto para diligenciar y comerciar la producción de estancias de la zona, en la desembocadura del Rio Coyle. Más exactamente sobre la margen norte de la ría Coyle. Este asentamiento fue ubicado (en la época) muy cerquita de la Ex ruta nacional tres.

Anduvimos por entre champas, matas arbustivas como El Coirón, el Neneo predominantes en la bellísima estepa herbácea que divisamos en el fondo del valle. Caminamos, recorriendo la zona hasta encontrar los restos de lo que fue “el cementerio”. Tumbas muy abandonas y perdidas entre las matas.

Y mucho más allá aún se pueden ver; los restos de cimientos y trozos de pared construidos con cemento y piedras del lugar de las casas que alguna vez albergaron a sus pobladores., Entre las piedras aún se reposaban pequeños restos de cerámicas, vidrios y pequeños elementos de la losa utilizada en la época.

Parados frente al mar, a la izquierda y mirando al norte, a lo lejos por la costa se divisa el “viejo” faro de la armada como un monumento de época tributando a la soledad. Por allí estaban las huellas que nos recordaban los dichos de Doña Rosa…

Así, desde los dichos de transmisión oral hasta los escritos de hoy, en letras similares hemos preferido un relato viviente sobre Puerto Coy. Un Pueblo que surge [al igual que muchos otros] a fines del 1880 en la costa Patagónica como parte del fluido comercio naviero que se daba entonces, por el estrecho de Magallanes, ante la falta y ausencia de una apropiada conectividad terrestre. (Anécdotas que también publico Braun en “La Opinión Austral de principios del siglo pasado”

Esta conectividad marítima significó mucho para las estancias Patagónicas y todo lo que giraba a su alrededor. Siendo por entonces el único medio de contacto con el resto del país y del mundo. Llevando y trayendo; pasajeros, mercancías y sobre todo el producto de la gran producción ovina de aquellos gloriosos años.


Todo esto, según la narrativa de distintos historiadores, fue hasta la década de los 60’ en que la traza de la Ruta Nº 3 (actual) y la construcción de nuevos Puertos de las localidades de; Deseado, Santa Cruz y Rio Gallegos, generaron allá los 50 /60 el éxodo de sus pobladores a otros centros con más expectativas de progreso y conectividad.

Sobre todo, porque el comercio naviero se fue reemplazando por la utilización de las nuevas y mejores rutas terrestres.
Doña María Muñoz y Don Benedicto Muñoz

“… Allí Doña María Godoy Proveniente de Chiloé y Casada en Río Gallegos con José Benedicto Muñoz quien era nacido y bautizado en Puerto Coyle, nacido los dos primeros hijos fue trasladado a Puerto Coyle como empleado del Correo, lugar donde permaneció trece años y crió sus siete hijos: José Gumersindo, Rosa Isabel, Sonia Leonor, Celina del Carmen, Ricardo Fabián, Marta Estela y Hugo Daniel”.

En un emotivo encuentro le Preguntamos a Doña María que recordaba de aquellos tiempos:

“…Bueno, A los quince años vinimos con mi familia de Chiloé a Puerto Natales. Mi padre vendió allá y compró ahí en Natales una hijuela, mi mamá había muerto cuando yo tenía 9 años y mi padre se volvió a casar.”
“Me acuerdo muchas cosas a pesar de que voy a cumplir setenta y siete años, tenía veintitrés cuando me case y cuando nació mi segundo hijo nos fuimos a vivir a Puerto Coyle, allá por el 50/52, ahí vivió mucha gente, eso fue un pueblo.”

“Cuando nosotros llegamos había un colegio, estaba la policía, la estafeta ó el correo, como le dicen, y el boliche de una cuñada mía”.
“Mi esposo tenía seis hermanos, todos nacidos en ese lugar pero
hoy ya, están fallecidos. Puerto Coyle está ubicado sobre la costa, cerca de Le marchand, ahí abajito nomás en la estancia Coyle”

¿Cómo era surtirse de provisiones en ese entonces?
“En esa época se pescaba mucho, se juntaban huevos de avestruz, de gaviotas en una isla de enfrente y así vivíamos, de la estancia nos daban la carne, en aquellos años mi marido tenía una camioneta y todos los meses bajaba a gallegos a comprar las provisiones, y yo me quedaba en el pueblo con los chicos.” …
“El agua dulce era de pozo, había un aljibe grande y con una bomba sacábamos el agua, era un solo pozo para todos, a mí me quedaba como a una cuadra, más o menos, y por las noches nos iluminábamos con faroles llamados “sol de noche”, eran a combustible, a querosenes, tenía un depósito chiquitito que se le echaba alcohol de quemar con una alcuza para que encendiera la camisa ( o la mecha ) para que me entienda, se le daba presión con un bombín y eso iluminaba.”

“Antes era puro trabajar, yo tenía una quintita, teníamos gallinas, chanchos, verduras.”
¿Quiénes iban a la escuela?
“A la escuela iban los hijos del comisario, de los agentes, los hijos míos, los de mi cuñada y de otros matrimonios, era un colegio grande, era una casa de la estancia. “
“Sabe, cuando yo llegué nos alojamos ahí en esa casa, nos dieron una pieza y una cocina, viví tres años, después, mi marido hizo una casita. Recuerde que fuimos allí porque él era empleado de correo, se desempeñaba como Guarda Hilos.”
“Ah! recuerdo que estaba Pizano como jefe de correo y telégrafo, que tenía cuatro hijos.”

“Pero… [Continúa recordando] ahora no existe nada de eso, lo desarmaron todo. Había cementerio, está arriba en la loma frente al mar, creo que las tumbas siguen estando. Del paisaje le puedo decir que era todo campo, mata negra, champas, no había arboleda.”

“Antes se llegaba por la ruta 3 vieja, después la hicieron más arriba, pasaba por la estancia Coyhaique hoy ya no la usan más y quién sabe si conservaran las huellas.”
(…) “De la familia de mi marido puedo contarle que; ellos también vinieron de la Isla de Chiloé a trabajar a las estancias y todos fueron viejos pobladores de la zona, aunque yo (por esas cosas del tiempo y las distancias) no tuve mucho contacto con ellos, “Empero sí recuerdo que el padre de mi marido era Carrero de estancias, de Los Olmos y otras., Sacaban los fardos de lana de los campos con carretas tiradas con caballos y traían el cargamento a Puerto Coyle, (hay fotos por ahí donde se ve lo que estoy contando) allí llegaban los barcos cuando subía el mar, una vez atracado cargaban: lana, cueros, lo que se vendía y cuando estaba completo el barco esperaban la suba de la marea para poder partir.

Yo no alcancé a ver cuando llegué la entrada de los barcos, porque ya las estancias no despachaban carga por ahí, pero si están las casas que eran de chapa.

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