28 septiembre 2022

Entre mate y mate,13 años después de aquella entrevista

Entre mate y mate con doña María Inés Frey Clark dueña del Hotel Colonial (construido en el año 1944, en Rio Gallegos por unos Asturianos) que comprara con su esposo a Don. Juan C. Morrinson) allá por el año 1983.             

Allí en cálido ambiente del hotel hablamos de aquellos años; 1950, 1959 en adelante, donde recién llegada de Punta Arenas, decidió caminar junto a un gran hombre, como lo fue José Domingo López Núñez, empezando a andar por esos caminos polvorientos, con un Ford 600, naftero y un gran cartel en el buche que decía; “Aquí voy yo”, transportaba mercadería en general, especialmente a la proveeduría del Yacimiento Río Turbio.

“Viajes y más viajes, incorporando más tarde otras unidades  para un mejor servicio, con una jaula para llevar hacienda desde el campo al matadero municipal., Sí, así se llamaba, después apareció la Cooperativa Agropecuaria de Rio Gallegos (COAGRO) a cargo de apellidos como: Núñez, Riquez, Ladoush, Cepanovich, Padín, Fernández, Aristizabal, entre otros”.

¿Y alguna anécdota?

-¡uy! podría contarle miles, RECUERDO EN UNOS DE ESOS VIAJES JUNTO A Don López llegamos tarde a una estancia cerca de Rio Turbio y tuvimos que alojarnos en la casa de la estancia, con el miedo propio de escuchar todas las historias de almas penando en el lugar, las contaban tan convencidos, que uno ni se atreve a dudar de esos dichos., Como si fuera poco,. Me dejaron cuidando el asado, que al no saber del tema, porque fui criada en la ciudad, se quemó; con tremenda vergüenza tuve que pedir ayuda y ahí apareció Don Pértiaga (no sé si era su apodo o su apellido) con Don Regracia y otros. Bueno se hicieron cargo del asunto y pudimos salvar la churrasqueada.

“Algunas veces llegamos y no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, antes no había tantos medios de comunicación, como sucedió la vez que fuimos a cargar una jaula de ovejas a la estancia ‘Chorrillo malo’ y Doña Luisa Díaz estaba sola, su peonada había abandonado el campo, la encontramos esperándonos cargando leña a la Istilart., A las seis de la mañana nos dio mate cocido para cobrar fuerzas porque entre los que estábamos tuvimos que arrear y cargar las ovejas”.

¿Porque se llama o lo llamaban “Chorrillo malo”?

“Según dicen que un peón de campo atravesando un chorrillo en la estancia, el caballo cayó y murió su Jinete, por la particularidad del hecho a la estancia la bautizo  así con el nombre de  ‘Chorrillo malo’ Su dueña Doña Luisa Díaz. Nunca se supo el motivo de la caída del animal.”

¿Y la Porfiada?

“Es otra estancia donde hoy se explota un pozo de petróleo. Amelia y Manolo Núñez cuentan que les costó tanto comprar ese campito (de 5000has. más o menos) que cuando la compraron la bautizaron ‘La porfiada’ igual que ‘La Quien sabe’. Según me contaba Don Argentino Peña, la llamó así la familia Aristizabal, porque un peón tenía como muletilla ‘quien sabe…’ y sin quererlo su repetida frase diaria, dio lugar al nombre de esas tierras cercanas al Lago Roca allá en Calafate.”

Don Domingo López Núñez llega a tener seis camiones nafteros F900 si mal no me acuerdo, allá por años 60/70, dejando atrás un extenso balance de altas y bajas, como lo fue la sociedad temporal con Don Jesús Rodríguez, convencido Don López que aunar esfuerzos mejoraría el servicio lamentablemente no fue así, pero lo bueno fue que sirvió para tomar coraje  y seguir el emprendimiento por cuenta propia, luchar solo, y fue así que hasta su ultimo día, estuvo Siempre al frente de los camiones,  estos últimos años  ya con vehículos más modernos, jaulas que ampliaban la capacidad de las Jaulitas de 12 metros con 250 animales, hoy transportan  más o menos 500 ovinos.

Pero ya nada es igual. No hay sabor a sencillez y, largas churrasqueadas con peones y patrones. Solo queda el cansancio de la Lucha diaria, la loca carrera contra el tiempo, cumplir con los compromisos financieros, luchar para mantenerse., La expresión en la mirada de doña María Inés, nos muestra la morriña, como dicen los gallegos, por aquellos tiempos, sumado a la nostalgia de la ausencia de ese apuesto hombre de barba roja, que le dio hermosos hijos y nietos que hoy son sus desvelos.

 La familia de María Inés se constituye por sus cuatro hijos, José Domingo, Viviana, Jorge Antonio y Marcela Patricia LOPEZ la mayor de los hermanos, quien al cierre de esta edición aun sigue desaparecida, según los dichos de la familia.

A trece años desde aquel encuentro, allí está, firme como un roble Doña María Inés  con más de 70 años  detrás del mostrador del Hotel Colonial  en la esquina de Urquiza y Rivadavia en la ciudad de Rio Gallegos.

¿Cuántos nietos en total? “¡Uff, veinticuatro en total!  24 nietos… el más pequeño tiene   ocho años los otros tienen 20,  25, 30…” Matriarca de una gran familia. Al preguntar cómo van llevando el hotel en el diario vivir  de estos tiempos de pandemia  “(…)Pasándolas  todas,  con los impuestos, con  problemas económicos y gente  de  menos capacidad que uno igual, solo nos queda  esperar que  todos se normalice,  que todos vuelvan a ser personas dignas de un sueldo, de un buen trabajo… y así sus hijos tengan un buen pasar. Se necesita trabajo y salir  de este atolladero”.

Doña María Inés Frey Clark