28 septiembre 2022

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Signos y Síntomas                                         

Recuerda que un niño con TDHA  no está debajo de lo normal, ni vale menos ni es menos capaz, simplemente funciona de una manera diferente

 Por Cristina Paredes

Cuantas veces escuchamos decir: “Mi hijo no se concentra, y no está quieto ni un momento”.

El trastorno por déficit de atención con Hiperactividad (TDAH) es una enfermedad que impide que un niño controle su nivel de actividad y sus reacciones frente a lo que sucede a su alrededor. A un niño con TDAH se le dificulta concentrarse o quedarse quieto.

Este síntoma se manifiesta en la infancia, por lo general, se prolonga hasta la adolescencia y la edad adulta y se estima que afecta a entre un 3% y un 6% de los niños de edad escolar, es decir un niño por aula.

No se presenta en forma aislada sino que también se acompaña por otros problemas como la impulsividad o el exceso de actividad motora.

Algunos de los signos que nos indican de este trastorno son: fantasea y le cuesta prestar atención, se distrae fácilmente de sus tareas y del juego, le cuesta seguir instrucciones, es desorganizado, pierde u olvida las cosas, le cuesta entender la Información rápidamente, le cuesta participar en actividades tranquilas, corre de un lado a otro y se tapa en lugares inapropiados, etc. Cuando estos signos son detectados, nos preguntamos; “qué puedo hacer en casa para ayudar a mi hijo?”

Y pues lo más importante es aceptar que nuestro pequeño padece este trastorno.

Después es importante que estemos conscientes de las habilidades de nuestro hijo. Muchos niños con TDAH son increíblemente inteligentes y creativos. Sin embargo debemos reconsiderar la manera de educarlo así como el tipo de entorno que le vamos a ofrecer. Debemos pedir ayuda sin estigmatizar al niño. Tenemos que modificar el entorno, es decir evitar cosas que lo estimules y lo distraigan demasiado. Debemos ser directos y establecer rutinas claras para evitar su ansiedad y tensión, y lo más importante, recompensarlo en lugar de castigarlo, es muy importante elogiar su buen comportamiento.  Recuerda que un niño con TDAH no está debajo de lo normal, ni vale menos ni es menos capaz, simplemente funciona de una manera diferente.