24 julio 2024

Recordando Quien fue Don Vicente Maillo

Una emotiva entrevista  en el  noviembre del 2014

Fueron  50 frente al mostrador

Según Contaba Don Vicente que “su madre Doña Ana Delia Cárcamo de nacionalidad chilena, vino aproximadamente, en el año 1936 desde Chiloé a la zona de Deseado. En cuanto a su padre, Don Ernesto Maillo Blanco, nació en Punta Rieles (hoy Las Heras), así se llamaba porque ahí terminaban las vías del tren. Allí nació y lo llevaron a España a los siete años porque el abuelo era español, y permaneció hasta la edad de quince años, momento en que regreso a la Argentina solo con su papá, volvieron y fueron a trabajar a una estancia en la zona de Deseado. Metido en el túnel del tiempo dice Don Vicente que: …“años más tarde, allá por el 42 mi padre llega a Rio Gallegos a trabajar de mozo en el Hotel Argentino, en Roca y Errazuriz dónde está el edificio Stur ( hoy edificio del Tribunal Superior de Justicia ), profesión que ya había desempeñado en el Hotel Cadaris de Puerto Deseado (no sé si también   no se llamaba Argentino). Mi madre también trabajó ahí hasta el año 1945. Ya casado con mi madre, deciden poner un negocio de ramos generales, alquilando un local en calle Ramón y Cajal dónde ahora hay una rotisería al lado de la zapatería Emanuel. No era bazar, vendían de todo, vino y a los paisanos incluso empanadas hechas por mamá. Por entonces ya habían nacido mis dos hermanos, un varón y una mujer, incluso al negocio le puso de nombre “La Chiquita” por mi hermana”.

“Allí en ese lugar, frente al hospital viejo, estuvo cerca de quince años, dónde pudo ahorrar y comprar la esquina de Vélez Sarsfield y Mariano Moreno, a partir de ahí comienza a llamarse “Casa Maillo”. En la esquina ha estado por más de veinte años. También se vendía de todo; zapatería, todo tipo de artículos de almacén, incluso querosene”.

“Mucho después se construyó el edificio dónde estamos hoy, ya sobre Mariano Moreno, la vieja esquina se demolió y se vendió. Cuando abrimos este local, mi padre decidió dedicarse al rubro bazar solamente, pues cuando vinieron los grandes supermercados, que fueron cambiando la cara comercial del pueblo, era muy difícil competir con precios, vencimientos y  todo eso, así que eliminamos el rubro almacén y solo nos quedamos con el bazar”

Seguía contando Don Vicente: “de todos mis hermanos, yo, fui el único que siguió los pasos de papá, más allá de haber cursado todos mis estudios en el Colegio Salesiano y haberme recibido de Maestro Mayor de Obras -profesión que ejercí por un corto periodo- al mismo tiempo que acompañaba a mi padre en los quehaceres de la venta y más o menos a los treinta años me asocié con él. Hoy han pasado más de veinte cinco años, de los que aún no me he dado cuenta, fíjese que ya cumplieron 10 años desde que inauguramos “Doña Ana” el bazar de Corrientes y Zapiola.”

Foto  zona portuaria del Rio Gallegos de ayer

 “Mi padre tenía por habito el ahorro, hecho y condición fundamental para aliviar sus morriñas, dinero que le permitió volver en varias oportunidades a España y dar riendas sueltas a las emociones junto a sus tres hermanos que quedaron allá del otro lado del Atlántico, en su querida Madre Patria”.      

“Después mis hermanos hicieron su vida eligiendo otros rumbos, dos son maestras ya jubiladas, otra se jubiló como tesorera de Provincia, todas están casadas. Yo me casé con Susana Reina que me acompañó en todo incluso atendiendo Doña Ana junto a mis hijos José y Luisito el más chico”.

Recordando anécdotas del Rio Gallegos de Ayer…. (Años, 30 al 70)

Donde la reducida vecindad  del pueblo transitaba por calle compactadas de tierra y la calle “roca” era la única céntrica empedrada., Una vida donde el Carbón y el querosén  eran  la vedette en tiempo invernal., Al igual que el trencito a Rio Turbio, el muelle  del puerto  de Gallegos, donde se esperaba con ansias la llegada de  los barcos ó barcazas  al lugar, al igual que la emoción de poder salir hacia otros puerto más al norte y hasta llegar a Buenos aires.  Decía Dn. Vicente….

 “Seguramente que mí padre debe haber conocido personalmente al Gobernador Gregores, era reservado en algunos temas, sí, recuerdo que contaba de haber visto desde su chacra en Río Chico a los milicos que mandaban castigados a sembrar papas, que después regalaban. En aquellos años no había gas, estaban las estufas octogonales a carbón.  Nosotros teníamos  una en el medio del negocio y recuerdo que en invierno se ponía al rojo vivo. Y me acuerdo de las bordelesas de vino, porque éste elixir de los paisanos se vendía suelto  de dos a cinco lts.,El kerosene igual.”

“No había tele, estábamos todos pegados con el oído la radio, de la libreta donde se anotaba lo que el vecino llevaba,  las campanitas, y aun hoy todavía están algunas campanas en la puerta, porque tenían la cocina atrás así que la madre tenía que estar lavando, cocinando y atendiendo el llamado de “¡vino gente!”, dice mi papá que me mande…  y etc. etc.. ”

Hoy ¿Quedó algún negocio de aquella época?

Si, “El Pinche” en calle Corrientes, ése era de aquella época, igual que nosotros primero estuvo sobre Zapiola y hace como 30 años se mudó adónde está ahora. Antes estaban, entre otros, que me acuerde, Fernandon, El Iberia, Los Gallardo, Casa Drover, “El Biguá”, Los Sanchos, Markic, La Favorita. Argensud, el Almacén Moreno y te comento algo  interesante, tengo muebles de la casa “Lagomar”, “Argensud”, “La Anónima”, “Las Mellizas” una tienda muy antigua de los Cabral, a quién también le compré los muebles, el mostrador de la vieja está en Doña Ana que primero los compró Cabral que los tuvo como treinta años y después  cuando cerró compré los muebles y vino ese también. Le hice poner unas chapitas con la referencia a quiénes pertenecían. Lagomar estuvo treinta años. Antes no había la evolución que hay ahora, en aquellos tiempos cerraba uno y le comprábamos los muebles. O sea que el mobiliario era de características muy distintas a las fabricaciones actuales pasaba de un negocio a otro”.

Si tuviera que hacer un balance general de tantos años…

¿Cómo ve hoy 2014 las gráficas de esfuerzo y ganancia?

“Siempre nos fue medianamente bien, nos hemos ido defendiendo de los periodos de hiperinflación”   “En la primera época de Perón, si que había que ser comerciante en esos años eh”.

¿Por qué?

“Porque vino con una política distinta, tenías que tener colgado los cuadros acá en el negocio por obligación, sino no podías trabajar. El agio, había un precio que por ahí tenías que perder plata pero tenías que venderles al precio que ellos te decían, los precios máximos, no sé exactamente que quería decir pero era el comercio”.

Recordando viejas épocas nos cuenta…

“Anécdotas de aquellos tiempos hay muchas, me acuerdo por ejemplo del “Fakir”, un personaje canoso era cliente nuestro, que arreglaba colchones.      Ahí está por ejemplo Trebotich que arreglaba estufas ese señor es de edad de mi papá y todavía vive por calle Ramón y Cajal. Tiene un sobrenombre “Charito” Trebotich es muy buen patinador de hielo, con 85 años todavía anda en bicicleta”.

“En la época de mis hermanos estaba “El Túnel” que ocupaba el predio dónde hoy es La Rural. “El Bar de los Muchachos”, “El Colón” en calle España, era cine, hacían bailes también teatro y después estaba el “Cine Carrera” que era un clásico en la generación nuestra, con matinée, ronda y vermouth, tres secciones y después noche. No había 180 canales como ahora, teníamos la radio con las novelas, a la tarde, pero si no podíamos escuchar a esa hora,  esperábamos con ansias las nueve de la noche para escuchar un nuevo capitulo de la radionovela. Había una que la auspiciaba un jabón, Polyana, creo, y uno se copaba con esas novelas”.

Por Gladis García (Periodista LT)

Fotos color de Maillo  originales  (®LT)

Lic.  Joana Contreras

Colaboró en la nota: -Lic.  Joana Contreras, siendo estudiante de Comunicación Social (UNPA). (2011)